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La dualidad del ser humano, mi inspiración. Retomar la fuerza de nuestra Conciencia Universal, mi propuesta. Tengo la necesidad de crear por su sentido mismo: imaginar, concebir y plasmar formas y volúmenes a través del uso de mis manos en complicidad con las diferentes texturas. Crear es recordar y al mismo tiempo vivir nuevas emociones, jugando con mis fantasmas e inventando fantasías. Utilizo principalmente la figura humana por considerarla fuente y refugio de emociones, su belleza, perfección, vulnerabilidad y fortaleza me permiten expresar movimiento, sensualidad y sentimientos. Más que en el exterior de cada pieza, pretendo transmitir la belleza que surge de la espiritualidad que el individuo es capaz de descubrir dentro de sí y que se potencializa a través del amor. Al crear un cuerpo femenino, represento toda la creación, la mujer misma es erotismo y sensualidad por naturaleza; el hombre es atraído a la creación a través de la femineidad. Ella es la futura madre creadora. La figura de la mujer es entonces el simbolismo de sensualidad, erotismo y poder creativo del universo. La unión del hombre (yang) y la mujer (yin), da la oportunidad que la vida brinda para centrarse en armonía del equilibrio universal. Es una manera en que los seres humanos externamos nuestra realidad dual, La relación de pareja es la constante realización de nuestros símbolos inconcientes que nos conducen por el camino de la realización superior. Al crear puedo plasmar mi propia evolución como ser humano y mi entendimiento de las personas han dejado huella en mi memoria y corazón. Quiero que en momentos de caos y desesperanza en los que se realzan la violencia y la carencia de valores universales por encima de la tolerancia y la conciencia, el mundo tenga un refugio en cada una de mis piezas para mirar a su interior, sonreír y, eventualmente… seguir confiando en la vida. Azul Laura Rubio
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